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El Derecho Genético (02 Feb 2012)


diario16  

“Las leyes se hicieron para los hombres y no los hombres para las leyes”
(John Locke)
Recuerdo que hace 15 años llegó a mi oficina una señora con una consulta muy particular. Ella y su expareja, por problemas médicos, habían decidido criogenizar un óvulo fecundado para su posterior implante. Mientras estaban en los trámites sufrieron una ruptura y el esposo se fue de la casa.
Ella, preocupada y confundida, me preguntó qué hacía con el óvulo congelado, si lo desechaba, lo usaba, lo donaba, lo vendía, etc. Como comprenderán yo también estaba confundida ya que no existía legislación a la cual acudir, ni conocía de casos parecidos en los cuales apoyarme. Al final le dije que haga lo que su conciencia le dictara. Independientemente de este tema particular quedan aún muchas interrogantes que resolver. Los casos parecidos ahora deben ser infinitos y las consecuencias impredecibles.
Conozco de muchas clínicas que, gracias a la tecnología, pueden ofrecer servicios de fertilidad asistida a sus pacientes, pero con la modernidad y los avances también el Derecho debería ir de la mano.
El caso de los vientres de alquiler debería ser uno de los temas en que habría que legislar con urgencia. ¿Cuáles son los derechos del portador y en qué momento terminan?, ¿quién es la madre, la que aloja al embrión o la portadora del óvulo?, ¿El hijo podría demandar por paternidad al donador del semen?, ¿Si nace el niño con alguna enfermedad congénita, los padres legales podrían rechazar esa paternidad y dejar a la portadora con el recién nacido? ¿Los padres podrían demandar a la clínica de fertilidad por algún descontento con el “producto” obtenido?
No pretendo realizar un análisis moral o filosófico. Solo planteo la necesidad imperativa de empezar a trabajar estos temas. Es evidente que la fertilidad asistida ya se realiza y nuestra legislación tiene que estar preparada para los casos que van a llegar y preveer un “comercio” o un “negocio” con reglas claras para los padres, los donantes, los hijos y los profesionales de este rubro.
El derecho debe ir siempre a la par con las necesidades sociales y adecuarse a los cambios. El derecho genético aún no se asoma con claridad, a pesar que ya hay prácticas y resultados en el campo de la medicina.
Es un buen momento para plantear el tema en diferentes ámbitos. Sería interesante conocer las opiniones médicas y también cómo se han ido adecuando en otros países para no quedarnos rezagados. Esperemos que el Congreso recoja esta inquietud.
Hasta el próximo jueves.

“Las leyes se hicieron para los hombres y no los hombres para las leyes”

(John Locke) 

Recuerdo que hace 15 años llegó a mi oficina una señora con una consulta muy particular. Ella y su expareja, por problemas médicos, habían decidido criogenizar un óvulo fecundado para su posterior implante. Mientras estaban en los trámites sufrieron una ruptura y el esposo se fue de la casa.

Ella, preocupada y confundida, me preguntó qué hacía con el óvulo congelado, si lo desechaba, lo usaba, lo donaba, lo vendía, etc. Como comprenderán yo también estaba confundida ya que no existía legislación a la cual acudir, ni conocía de casos parecidos en los cuales apoyarme. Al final le dije que haga lo que su conciencia le dictara. Independientemente de este tema particular quedan aún muchas interrogantes que resolver. Los casos parecidos ahora deben ser infinitos y las consecuencias impredecibles. 

Conozco de muchas clínicas que, gracias a la tecnología, pueden ofrecer servicios de fertilidad asistida a sus pacientes, pero con la modernidad y los avances también el Derecho debería ir de la mano. 

El caso de los vientres de alquiler debería ser uno de los temas en que habría que legislar con urgencia. ¿Cuáles son los derechos del portador y en qué momento terminan?, ¿quién es la madre, la que aloja al embrión o la portadora del óvulo?, ¿El hijo podría demandar por paternidad al donador del semen?, ¿Si nace el niño con alguna enfermedad congénita, los padres legales podrían rechazar esa paternidad y dejar a la portadora con el recién nacido? ¿Los padres podrían demandar a la clínica de fertilidad por algún descontento con el “producto” obtenido? 

No pretendo realizar un análisis moral o filosófico. Solo planteo la necesidad imperativa de empezar a trabajar estos temas. Es evidente que la fertilidad asistida ya se realiza y nuestra legislación tiene que estar preparada para los casos que van a llegar y preveer un “comercio” o un “negocio” con reglas claras para los padres, los donantes, los hijos y los profesionales de este rubro. El derecho debe ir siempre a la par con las necesidades sociales y adecuarse a los cambios.

El derecho genético aún no se asoma con claridad, a pesar que ya hay prácticas y resultados en el campo de la medicina. 

Es un buen momento para plantear el tema en diferentes ámbitos. Sería interesante conocer las opiniones médicas y también cómo se han ido adecuando en otros países para no quedarnos rezagados. Esperemos que el Congreso recoja esta inquietud. 

Hasta el próximo jueves.